CAJAS. Dedicado a Gabino
Desde que el hombre es hombre se percató que no todos los seres vivos eran iguales, y desde entonces se ha intentado darles un nombre diferente a cada uno de ellos. Como es de suponer, cada cultura le ponía sus propios nombres y descripciones. Podéis imaginar los problemas a la hora de hacer un estudio, pues cada ser vivo tenía un nombre en cada lugar. La solución la encontró Linneo, siendo su Systema naturae, el punto de partida del sistema binomial, donde establece un código donde cada ser vivo se nombrará con dos palabras, la primera correspondiente a su género, y la segunda a su especie.
De otra cosa de la que percató el hombre es de que algunos animales se parecen entre si más que al resto, y que por tanto deben ser “parientes” cercanos. Así se intentaron agrupar las diferentes especies en función de su parecido, y los seres con una característica común se pusieron en grupos denominados taxones. Incluir a un ser vivo dentro de uno u otro taxón es lo que llamamos clasificar.
Desde una especie hasta su Reino, hay toda una serie de taxones que nos marcan las características que unos seres tienen y otros no. Quizás el taxón más importante sea el Phyllum o Tipo, ya que marca el modelo organizativo del grupo; a todos nos suenan los anélidos, artrópodos, moluscos, equinodermos o cordados, y es que son la base de un modelo estructural de todos los seres que componen cada grupo. A partir de aquí, encontramos toda una serie de taxones que nos llevaran a la especie. Por poner un ejemplo, usaremos la conocida mariposa Apolo.
Phyllum ……………Artrópodos
Clase ………………………Insectos
Orden ………………………………Lepidopteros
Familia ……………………………..Papilionidos
Tribu ………………………………...…..Parnassiini
Especie ………………………………........Parnassius apollo
Estos son los taxones principales, pero aun se pueden establecer más entre ellos, añadiendoles los sufijos Super- o Sub- ( Subfamilia, Superclase, etc.)
Para mí, clasificar es como meter en cajas. Tu lo que te encuentras es un individuo, y cuanto más sabes de él, en una caja más pequeña lo pondrás. Es fácil de entender con otro ejemplo:
Todo el mundo es capaz de reconocer un pajarillo incluso al vuelo, por tanto, podríamos colocarlo fácilmente en la caja de la clase aves. También muchos de nosotros seriamos capaces de decir que se trata de una rapaz… y entonces, buscaremos dentro de la caja aves una caja más pequeña con las rapaces (Orden falconiformes). Pero seguro que aún hay quien se anima a decir que lo que vemos parece un águila, y buscaremos en el interior de la caja “rapaces” una caja menor donde encontraremos las águilas (Familia Accipitridae). Llegar hasta aquí ya implica tener buenos conocimientos sobre el grupo que tratamos, pero muchos aficionados nos podrán decir que se trata de águila real (Aquila chrysaetos), y será entonces cuando la coloraremos en la caja más pequeña, la de las especies. Aquí acabaría la clasificación propiamente dicha, aunque los buenos ornitólogos nos dirán incluso el sexo, la fase de madurez, o el plumaje estacional que llevan.
Terminaré diciendo que las características que nos permiten meter a un individuo en una u otra caja han de reflejar una realidad filogenética. No sería lógico poner una caja con los animales verdes, pues podríamos poner dentro a un loro y a una mantis, que poco tienen que ver. Aún así, encontrar la realidad filogenética no siempre es fácil, y las cajas sufren continuas variaciones, aunque cada vez los análisis genéticos, más técnicos y modernos, son más concluyentes.
Bufff…. Vaya rollete que os he metido.

frikosal dijo
Agradable lectura.
Linneo tuvo la presencia de animo de meterse a si mismo dentro de una caja, Homo sapiens. Si hubiera vivido algo mas al sur seguramente le habrian hecho salir humo de cabeza.. y del resto del cuerpo.
13 Noviembre 2005 | 12:19 AM